Toda la historia religiosa de la humanidad es la historia de una constante y difícil pregunta por dios, de una búsqueda de su rostro verdadero. También la biblia es un constante y humanísimo empeño en explorar el misterio divino: sus páginas muestran las heridas de la lucha y las marcas del camino y contienen espléndidas aproximaciones al dios que se revela "cuanto puede" a la limitada capacidad del finito buscador del infinito. como dios sobrepasa y desborda continuamente al hombre, una buena -y quizá necesaria- manera de acercarse a él es a través del lenguaje metafórico o simbólico. "el símbolo da qué pensar", insinúa, orienta, hace señas... Para que veamos por dónde se presenta dios a nuesta realidad humana, personal y social. estas páginas presentan cuatro metáforas de enorme fuerza simbólica y de orígenes diversos que el autor aprovecha para hacer que nuestro espíritu avance libremente por el espacio que ellas abran hacia la intimidad de dios. las tres primeras metáforas son: "dios, el fundamento del ser" "dios, el gran compañero" y "dios es negra". En la cuarta y última, la experiencia misma de jesús se convertirá en la guía que lleve directamente al rostro ante el cual sólo podemos exponernos a su irradiación, para que su luz vaya disolviendo nuestra incapacidad para reconocerlo, hasta el día en que podamos verlo "cara a cara".
TORRES ANDRES - SAL TERRAE